Lámbrica, una 'citania' de la Edad del Hierro que llegó a tener más de dos mil habitantes, no está sola. A su alrededor existen vestigios que hablan de la riqueza minera de esa comarca, de los medios de vida de aquellas gentes e, incluso, de las inquietudes artísticas en aquellas épocas, que parten de tradiciones de la Edad del Bronce y que se diluirán tras la dominación romana.


Una 'ciudad' tan grande tuvo, necesariamente, que poseer un territorio acorde, con un radio que llegaría a varios quilómetros. De este territorio obtendrían los habitantes de Lámbrica los recursos, ya fuesen mineros, ganaderos o agrícolas, que consumían, transformaban o transmitían.


Sólo así puede ser explicada la magnitud de esta gran 'citania', de "A Cidade", cuyo solar servirá, tras la cristianización, para el aproveitamento comunal de pastos, maleza, madera y leyendas de dos humildes parroquias gallegas: San Cibrao das Las y San Xoán de Ourantes.

F. González Iglesias    

  

 



El castro de San Cibrao das Las, posiblemente el más caro de Galicia, no es todavía BIEN DE INTERÉS CULTURAL. Tampoco hay evidencias de que pueda llegar a serlo en un breve plazo de tiempo.


La urbanización para la construcción del edificio "de interpretación" se hizo en el entorno del castro, prácticamente encima de una estación paleolítica y al lado de otra de grabados rupestres.


Los gastos del edificio, las excavaciones y la musealización de los escasos fondos que han quedado en el yacimiento suponen una considerable sangría de dinero público, con clara vocación hacia intereses privados y con una muy pobre repercusión social y cultural.


Es obligatorio el pago previo para visitar el museo, pero no se exponen todas las piezas encontradas en el castro. Muchas de ellas yacen en el olvido en la ciudad de Ourense. De otras ni se sabe su paradero. Los nuevos hallazgos no se publicitan debidamente y no existe ningún catálogo, ni en papel ni en red, de los importantes hallazgos arqueológicos que se producen en cada excavación.