Descripción de Lámbrica, la ciudad fortificada de San Cibrao das Las (Ourense)

08.12.2017 08:49

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LÁMBRICA

 

LámbricaCiudad fuerte (-briga) de Lam ([tʃan], chao, chaira), nombre que significaría A Cidade Forte da Chaira  (o Cidade Forte dos Chaos), está situada entre los ayuntamientos orensanos de San Amaro y Punxín. 

Más conocida como castro de San Cibrao de Las, estamos ante una citania o castro de grandes dimensiones situada en una suave elevación de 469 m. de altitud, casi llana en su parte superior. Por eso sus inmediaciones son conocidas entre los habitantes de los alrededores por A Chaira (chan = llano; chaira = llanura)

Es necesario aclarar que el término llanura puede dar lugar a confusión, imaginándonos una zona llana en un valle. En este caso no se trata de un valle. Son formaciones geológicas muy antiguas, de pequeña altitud y muy erosionadas, lo que le confiere el aspecto de pequeñas mesetas. Este tipo de formaciones pasaron a la toponimia y microtoponimia como Chaos.  Existen montes con esa denominación en los alrededores (Monte do Chao entre las parroquias de Vilar de Rei y Eiras) y, al otro lado del río Barbantiño (afluente del Miño), están Os Chaos de Amoeiro, con idéntica factura geológica. FERNÁNDEZ ALBALAT opina que las dos raíces que constituyen el topónimo presente en el ara de Eiras son aparentemente contradictorias en su significado: LANONllanura o lugar plano, y BRIGAfortaleza, montaña, elevación (FERNÁNDEZ ALBALAT, 1990, página 135). Si visitamos el castro comprenderemos mejor cómo es posible la existencia de una fortificación simultáneamente en llanura y elevada.

Otra denominación tradicional del castro o citania es Monte de A Cidade (Monte de la Ciudad). Está muy cerca de las aldeas de A Torre y Cristimil, pertenecientes a la parroquia de San Cibrao o Ciprián das Las (ver mapa en la página de inicio). Las aldeas de A Torre y Cristimil son las propietarias del monte comunal en el que se asienta el castro en la parte del término municipal de San Amaro, aproximadamente la ladera oeste del castro o citania. El término citania, muy utilizado por Cuevillas, es preferible al de castro en razón de la magnitud y de la disposición del poblamiento alrededor de un gran espacio central con previsibles funciones sacras o comunitarias.

 

En la bibliografía el castro es conocido como Castro de San Cibrao de Las. Su nombre original debió de ser Lámbrica, un epíteto de Bandua que leemos en el ara de Eiras, pero las distintas lecturas que se han hecho de este epígrafe han dado lugar a dudosos topónimos, con enmarañada bibliografía, como *Lanobriga, *Lansbrica, *Lansbriga o *Alaniobriga. En la fotografía adjunta hemos remarcado en amarillo el posible topónimo o, al menos, la que creemos correcta lectura del epíteto de Bandua en el ara: lambrica(e). 

 

Su situación en el monte que divide a dos parroquias (San Cibrao das Las y Ourantes, pertenecientes, respectivamente, a los ayuntamientos de San Amaro y de Punxín) hace que sea de justicia  denominar al yacimiento como Castro de San Cibrao das Las y de Ourantes. Tradicionalmente la demarcación parroquial pasaba por la muralla oeste del  recinto central del castro, donde aún pueden verse las piedras con marcas cruciformes. Hoy, la delimitación municipal ha sido llevada más hacia el Este.


La superficie total del castro supera ligeramente las 9 hectáreas. Se trata de un óvalo, más o menos regular, con el eje mayor orientado de norte a sur. Este eje mayor mide  452 metros de longitud y el eje menor mide 253 metros. En el centro del yacimiento, se levanta un recinto amurallado, el recinto central, también con forma ovoide y con su eje mayor en sentido Norte-Sur. Este recinto central tiene una superficie de 0,86 hectáreas y posee dos puertas en el eje Este-Oeste que comunican con el recinto medio. Antes de entrar en la puerta Este del recinto central podemos ver, a la derecha, una base de monumento con escalinata. También es curiosa la particularidad de que la máxima altitud del castro no está en el centro de ese recinto, sino en la puerta occidental del mismo, lo que conlleva una ligera inclinación hacia el Este de todo ese espacio central. Este recinto no posee viviendas, lo que ha llevado a pensar en el espacio central como un lugar de élite, aunque podría tratarse igualmente de un recinto de reunión comunitaria, incluso de tipo militar o religioso. Existen paralelismos en otros castros (Chao de Samartín en Asturias, Monte Mozinho en Portugal) en los que el recinto central tenía unha función sacra, ceremonial o de élite. En el recinto central de Lámbrica aparecieron algunos relieves en piedra e inscripciones singulares. Entre ellas, tenemos una clara alusión a la divinidad en la roca en la que los romanos inscribieron una dedicatoria a uno de los dioses principales de su panteón, Júpiter: IOVI.


En el recinto medio se situaban las viviendas de la población. Rodea al recinto central y dispone de diversos grupos de cabañas llamados “barrios”. Esta denominación procede de la arqueología lusa y se refiere a la agrupación de diversas cabañas que constituían estancias de uso diverso (cocina, taller, almacén, etc.) en las que un grupo de personas, posiblemente con vínculos de ascendencia común o familiares, desarrolla sus actividades cotidianas. Estas cabañas o estancias se agrupan alrededor de patios y su número y tamaño dependen del tipo de actividad económica y del número de miembros del grupo familiar. 

La muralla del recinto medio rodea a todo el castro y posee dos puertas en los lados Este y Oeste, unidas por una calzada que cruza el recinto central. Por el sector suroeste existe un tercer recinto exterior, a modo ampliación del recinto defensivo, cerrado por otra muralla. A este tercer recinto se accede desde el exterior por una puerta monumental en la ladera Oeste y por otra pequeña puerta en el suroeste.

Esta tercera muralla solo es visible en una longitud de 400 metros, uniéndose a la muralla del recinto medio claramente en el sector sur, pudiendo constituir un elemento defensivo en el que podrían acorralarse grupos de atacantes procedentes de la puerta occidental. La anchura del foso que separa estas dos murallas tiene, aproximadamente, 10 metros, pero llega a los 24 delante de la puerta Oeste. Hacia el suroeste existe, en esta muralla occidental más exterior, otra pequeña puerta.

 

Constituye un castro romanizado, con posible planificación tardía sobre un yacimiento anterior. Hay una cierta planificación urbanística, siendo destacables las calles que cruzan todo el recinto medio uniendo las puertas occidental y oriental con el recinto central. Interpretando lo poco que se ha excavado, se puede suponer una planificación de calles radial, partiendo de la parte interior de la muralla del recinto medio y desembocando en una calle periférica por la parte externa de la muralla del recinto central. Otras manifestaciones de urbanismo son visibles en los canales de evacuación de aguas pluviales, para evitar la inundación de las cabañas. No obstante, cuando se habla de "castro romanizado" no debemos confundirlo con una ciudad romana. Es un castro, en un ámbito rural, que muestra débiles signos de aculturación romana, pero sin las características urbanísticas que se atribuyen a las ciudades del Imperio. 

También existen, al menos, dos aljibes o fuentes, una, la  más monumental y conocida, con planta absidal y escaleras, está situada dentro de la muralla, en el sector Oeste del recinto medio. Presenta a su alrededor una complicada disposición, posiblemente fruto de diversas reconstrucciones, y posee una salida directa de agua hacia el  exterior de la muralla para evitar inundaciones en los lluviosos inviernos. El otro aljibe que se conoce está situado en el sector Sur, pegado a la parte exterior de la muralla,  consecuentemente fuera del castro. Este aljibe tiene una disposición irregular, con una profundidad, cercana a los tres metros, y rudimentarias escaleras. Su más que previsible incómoda utilización para los habitantes del interior de la muralla hace pensar que sus aguas tienen que proceder necesariamnte de un manantial interior, aún no descubierto, en el sector Este del recinto medio, donde una considerable población tuvo que necesitar, por fuerza, agua para sus actividades  cotidianas.

Las viviendas del recinto medio están agrupadas en los llamados núcleos de habitación, lugares en los que se distribuyen cabañas, en las que se  identificaron usos diversos. Todas las cabañas de cada  grupo dan a un lugar común, a modo de patio, por lo que se consideró que constituían núcleos  habitados por un grupo familiar. En las épocas de mayor población, la Ciudad de Lámbrica pudo albergar entre 1800 y 2200 habitantes dentro de sus murallas.

En las excavaciones se han recuperado instrumentos empleados en la vida cotidiana, como las pesas de telar (pondus) y las fusayolas (utilizados en los trabajos textiles). Aparecen igualmente escorias de mineral de hierro, que denuncian la presencia de talleres de fundición en el poblado. Son abundantísimos los restos de cerámica, con piezas de procedencia local y foráneas. Entre estas últimas destacar la existencia de grandes recipientes para transporte de productos como el vino o el garum, pero también vasijas finas de mesa, de cerámica sigillata. Igualmente aparecieron piezas de adorno personal, cuentas de vidrio, alfileres, fíbulas, prendedores de pelo... Destacar también la aparición de algunas monedas de bronce de época romana.

 

En cuanto a las manifestaciones artísticas, destacar un fragmento de relieve realizado en granito, posiblemente parte de un friso, aparecido en unas excavaciones en la década de los ochenta del siglo XX. En un radio de 6 kilómetros aparecieron otros relieves castreños, reutilizados en viviendas, fuentes y  capillas: O Formigueiro (Amoeiro), Anllo (San Amaro), Fontefría (Amoeiro) y San Xiao, también en Amoeiro. En lugares algo más alejados, pero también dentro de la provincia, podemos encontrar motivos decorativos idénticos al del friso de Lámbrica en la capilla de Fondo de Vila, en Xunqueira de Ambía.

 

En escultura exenta destacar dos antropomorfos en granito, posiblemente deidades femeninas de la fertilidad. Una de ellas está sin cabeza, pero son visibles los brazos cruzados y las palmas de las manos en el vientre. Existen paralelismos en otros castros de este tipo de divinidades, con la misma disposición de brazos cruzados (Briteiros es un ejemplo). 

 

El otro antropomorfo, cuyas fotografías que acompañamos son cortesía de Élida Rodríguez Solla, tiene aspecto tosco, con cabeza de mujer de ojos grandes y boca entreabierta. Lleva la mano izquierda al pezón derecho y la mano derecha al bajo vientre o a la zona genital. Carece de extremidades inferiores. La particularidad de esta pequeña figura de granito está en la disposición de las manos y brazos en un tronco femenino de forma que simulan el rostro burlón de un "sátiro", Para demostrar esta suposición destacaremos la distinta forma de las manos de la "Diosa": la izquierda termina en una bola (el ojo del "sátiro"), mientras que la mano derecha aparece abierta y simulando una boca con dentadura. 

Cabe señalar que esta escultura parece haber sido encontrada formando parte de un muro, reutilizada como elemento constructivo, lo que indicia que cuando se realizó el muro la escultura ya había perdido su funcion representativa o religiosa. Ello puede indicarnos la posible reconstrucción del castro sobre otro anterior, como parece corroborar la perfecta disposición urbanística dentro de las murallas, sin grandes añadidos ni ampliaciones.

En octubre de 2016 la prensa local orensana se hizo eco del hallazgo de una cabeza en el extremo de un bloque de granito alargado, cuya factura parece obedecer al embutido en un muro con la cara hacia el exterior. Esta cabeza se suma a la encontrada en 1982, de la que nos informa CALO LOURIDO. En este último caso se trata de una cabeza en altorrelieve, de unos 15 centímetros de anchura, realizada en un bloque de granito irregular de 44 x 50 centímetros.

No podemos olvidarnos del perfectamente trabajado y hermoso trisquel descubierto en las excavaciones de X. Lorenzo Fernández en 1948, que formaba parte del pavimento de una construcción. Otras piezas de interés son la cabeza humana de 15 centímetros (en un bloque de granito aparecido en las excavaciones de 1982) y una "roseta de 6 pétalos circundados por una moldura lisa", que había sido encontrada por López Cuevillas en las excavaciones de 1922.

En la campaña de excavación de 2016 se encontró una jamba de una ventana con un curioso trisquel pintado.

 

Para finalizar, algo de patrimonio inmaterial, una moura que sale en figura de serpiente con una flor en la boca. 

Para desencantarla tendremos que retirar esa flor con nuestros labios, según una leyenda publicada por Cuevillas y Bouza Brey en 1929, relatada por Segundo González de Eiras: "N-iste castro hai unha moura que sai en figura de unha cobra levando unha fror na boca. Pra desencantala hai que lle tirar cos beizos a fror que leva na boca". 

Otra leyenda, escuchada hace años en Xinzo (Eiras): "En  Castro Martiño, un pequeño castro inmediato a la aldea, existía una mina en la que había una serpiente tan larga que llegaba hasta la cima de A Cidade. Pero A Cidade era el castro de San Torcuato". Considero curiosa esta aclaración porque da al castro de Santrocado la misma categoría de ciudad que tiene A Cidade de Lámbrica, por lo que es posible suponer que ambos formaron parte de la misma entidad política.

 

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